El panameño se despierta cada dos semanas con la misma noticia: la gasolina sube, baja o se mantiene. La Secretaría Nacional de Energía anuncia los nuevos precios, los medios publican las cifras y los conductores hacen cuentas para llenar sus tanques.
Pero pocas veces nos detenemos a preguntar algo más importante: ¿quiénes están detrás del combustible que consumimos y cuánto de lo que pagamos corresponde realmente al mercado internacional?
La respuesta nos lleva desde las refinerías estadounidenses hasta algunos de los principales grupos empresariales de Panamá y del extranjero.
Gasolina más barata desde el 30 de octubre
A partir del viernes 30 de octubre de 2026, a las 6:00 a. m., entrarán en vigor los nuevos precios máximos de combustible, que se mantendrán hasta el 13 de noviembre a las 5:59 a. m.
En Panamá y Colón, los precios serán los siguientes:
| Combustible | Precio por litro | Variación |
|---|---|---|
| Gasolina de 95 octanos | B/.1.324 | −B/.0.097 |
| Gasolina de 91 octanos | B/.1.189 | −B/.0.090 |
| Diésel bajo en azufre | B/.1.537 | +B/.0.021 |
Fuente: Secretaría Nacional de Energía, información divulgada el 28 de octubre de 2026.
Para un conductor que compre 50 litros, la gasolina de 95 octanos costará B/.66.20, aproximadamente B/.4.85 menos que durante la quincena anterior. En cambio, llenar 50 litros de diésel costará B/.76.85, un aumento de B/.1.05.
La gasolina baja, pero el diésel sube. Y con él, sigue la preocupación por los costos del transporte y del abastecimiento nacional.
Panamá no produce el combustible que consume
Aquí comienza nuestra primera realidad: Panamá depende del extranjero para abastecerse de combustibles.
Según declaraciones de la Dirección de Regulación Nacional de Hidrocarburos de la Secretaría Nacional de Energía, el país importa el 100% del combustible que utiliza.
La antigua Refinería Panamá, ubicada en Bahía Las Minas, cesó sus operaciones de refinación en 2002. Desde entonces, el abastecimiento nacional se sostiene mediante la importación de derivados del petróleo.
¿De dónde llegan?
En una entrevista publicada por Nexo en agosto de 2026, Gustavo Rodríguez, ejecutivo de Terpel Panamá, explicó que las gasolinas y el diésel comercializados en el país proceden mayoritariamente de refinerías de la costa estadounidense del golfo de México, especialmente de Texas.
Esto no significa que cada galón vendido en Panamá tenga necesariamente el mismo proveedor, contrato o refinería de origen.
Lo importante es entender que Panamá compra principalmente productos refinados, no petróleo crudo para transformarlo localmente en gasolina.
Y ese detalle influye en el precio final.
¿Quiénes distribuyen el combustible en Panamá?
En el mercado panameño destacan cuatro marcas con redes de distribución conocidas: Delta, Terpel, Puma Energy y Texaco.
Sus estructuras empresariales revelan algo interesante: detrás de las estaciones de servicio existen conglomerados nacionales y multinacionales.
Delta: el vínculo con uno de los mayores grupos financieros de Panamá
Petróleos Delta pertenece a Empresa General de Inversiones, S.A. (EGI), conglomerado panameño que también mantiene una participación de control en Grupo Financiero BG, propietario de Banco General.
La propia EGI indica que adquirió los activos de Gulf Petroleum en Panamá en 1983, dando origen a Petróleos Delta.
Pero hay otro elemento: mediante Empresa General de Capital, el grupo también participa en el negocio de importación de hidrocarburos a través de IGP Trading Corp., cuyo principal cliente es Petróleos Delta.
Es decir, el conglomerado tiene presencia tanto en la importación como en la comercialización.
Esto se denomina integración vertical. No es una práctica ilegal por sí misma, pero merece atención cuando se estudia la competencia, los costos y el funcionamiento de un mercado.
La junta directiva publicada por EGI incluye empresarios como Raúl Alemán Zubieta, Juan Raúl Humbert Arias y Emanuel González Revilla Lince, entre otros.
Sin embargo, la composición de una junta directiva no demuestra por sí sola qué familias poseen la mayoría de las acciones. EGI es una sociedad cotizada, con más de 1,700 accionistas según su información corporativa.
Terpel: una multinacional con vínculos con el grupo Angelini
Terpel opera en Panamá mediante Petrolera Nacional, S.A.
La compañía forma parte del ecosistema empresarial de Copec, cuyo control corporativo se vincula al holding chileno AntarChile.
De acuerdo con la información publicada por AntarChile, este conglomerado está controlado por Inversiones Angelini y la familia Angelini, que conjuntamente poseen alrededor del 74.5% de sus acciones.
Por tanto, existe un vínculo empresarial documentado entre el grupo familiar chileno Angelini y la cadena de propiedad de Terpel.
La empresa reportó haber cerrado 2025 con 195 estaciones de servicio en Panamá.
Puma Energy: el vínculo con Trafigura
Puma Energy forma parte del grupo internacional Trafigura, dedicado al comercio mundial de materias primas y productos energéticos.
La propia compañía señala que en septiembre de 2021 se consolidó dentro del grupo Trafigura.
Por consiguiente, no estamos hablando simplemente de una estación de servicio: existe una estructura empresarial internacional dedicada a la compra, almacenamiento y comercialización de combustibles.
Texaco: la marca de Chevron
Texaco está vinculada a Chevron, multinacional energética estadounidense que también tiene presencia en la infraestructura de almacenamiento y distribución de combustibles en Panamá.
La conclusión es clara: el negocio del combustible no pertenece a una sola familia panameña. En él participan grupos financieros locales, corporaciones internacionales y conglomerados empresariales vinculados a capital familiar extranjero.

¿Por qué pagamos tanto por el combustible?
La explicación oficial se concentra en las fluctuaciones internacionales del petróleo y sus derivados.
Sin embargo, el precio que paga el consumidor no responde únicamente al costo del producto adquirido en el extranjero.
En la estructura intervienen diferentes componentes:
- Precio de paridad de importación, vinculado a cotizaciones internacionales.
- Transporte marítimo, almacenamiento y logística.
- Impuestos aplicables al combustible.
- Costos y márgenes de distribución.
- Margen de comercialización de las estaciones de servicio.
Por ejemplo, la Dirección General de Ingresos publica una tarifa de impuesto al consumo de B/.0.60 por galón para la gasolina de 95 octanos, equivalente aproximadamente a B/.0.16 por litro, sin perjuicio de los regímenes de exoneración aplicables.
Así que el precio internacional explica una parte importante de la factura, pero no toda.
Y existe una diferencia que los consumidores no deberían pasar por alto: el precio final de un litro no equivale a la ganancia de la petrolera. Para conocer cuánto gana cada participante necesitamos información desglosada de costos, impuestos y márgenes.
El antecedente incómodo: cinco petroleras sancionadas
En agosto de 2023, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO) anunció sanciones por B/.750,000 en conjunto contra cinco empresas petroleras, tras un extenso proceso judicial.
Las compañías involucradas, bajo las denominaciones utilizadas en el expediente, fueron Petrolera Nacional, The Shell Company, Compañía Texaco de Panamá, Esso Standard Oil y Petróleos Delta.
El caso incluyó la concertación de precios del transporte de combustible cobrado a estaciones de servicio y prácticas restrictivas relacionadas con las condiciones impuestas a estos comercios.
La primera sentencia judicial se había dictado en 2011, y el caso culminó con las sanciones anunciadas en 2023.
Esto no significa que dichas empresas estén concertando los precios actuales. Se trata de un antecedente histórico judicialmente documentado que demuestra la importancia de vigilar la competencia en este sector.
Pero la discusión no termina allí.
El Decreto Ejecutivo 75 del 27 de octubre de 2026 volvió a justificar la regulación de precios señalando que persisten distorsiones en el mercado y que existen importantes niveles de integración vertical.
Es decir, el propio Gobierno reconoce problemas estructurales de competencia en el mercado de combustibles, aunque eso no equivale a demostrar una nueva práctica monopolística por parte de una empresa específica.
Un negocio de miles de millones
El Ministerio de Economía y Finanzas informó que, entre enero y julio de 2026, la factura de importación de diésel, combustible de aviación y gasolinas de 91 y 95 octanos alcanzó aproximadamente B/.1,873.2 millones.
Esa cifra supera en B/.571.3 millones la registrada durante el mismo período de 2025.
Son compras de combustible, no ganancias empresariales. Pero permiten dimensionar el tamaño económico del sector.
La discusión, por tanto, no debería limitarse a celebrar una rebaja de nueve o diez centavos por litro.
También deberíamos preguntarnos cuánto cuesta realmente importar y distribuir el combustible, qué tan competitivo es el mercado y si los consumidores disponen de suficiente información para comparar precios.
La pregunta que todavía merece respuesta
No podemos responsabilizar automáticamente a las distribuidoras de cada aumento. Los mercados internacionales, los costos logísticos y los impuestos tienen efectos reales sobre el precio.
Tampoco sería correcto afirmar que existe actualmente un cartel de petroleras sin pruebas suficientes.
Pero hay preguntas legítimas que merecen respuestas públicas:
¿Cuánto recibe cada participante de la cadena por litro vendido? ¿Qué proporción del mercado controla cada distribuidora? ¿Qué tan accesible es la información sobre los proveedores internacionales? ¿Y cómo se verifica que las condiciones de competencia beneficien realmente al consumidor?
Panamá cuenta con instituciones reguladoras, información pública y antecedentes judiciales que permiten profundizar en estas preguntas.
La rebaja del 30 de octubre será bienvenida para muchos conductores.
Pero una rebaja quincenal no sustituye la necesidad de examinar cómo funciona un negocio que mueve miles de millones de balboas.
Porque el verdadero debate no es solamente cuánto cuesta llenar el tanque. Es entender quién participa en ese precio, cómo se determina y quién vigila que el mercado funcione correctamente.
Punto de Quiebre — Los hechos y los datos.
Fuentes consultadas
- Secretaría Nacional de Energía — información de precios del 30 de octubre, divulgada por La Estrella
- Gaceta Oficial — Decreto Ejecutivo 75 del 27 de octubre de 2026
- Ministerio de Economía y Finanzas — importaciones de combustibles en 2026
- SERTV — explicación de la Secretaría Nacional de Energía sobre importaciones
- Empresa General de Inversiones — estructura corporativa
- AntarChile — estructura de propiedad
- Puma Energy — historia corporativa
- DGI — impuesto al consumo de combustibles
- Panamá América — sanciones de ACODECO a petroleras, agosto de 2023
- Nexo — entrevista sobre el origen de los combustibles
